Qué es la codificación de tarjetas
Las tarjetas PVC personalizadas son algo más que una tarjeta bonita para un nombre o un logotipo. Con la codificación adecuada, se convierten en auténticas llaves, monederos o sistemas de control que facilitan el día a día en empresas, hoteles, gimnasios, colegios y un largo etcétera.
Sin embargo, para mucha gente la codificación sigue siendo un concepto difuso. ¿Qué significa exactamente? ¿Qué tipos existen? ¿En qué situaciones compensa invertir en una tarjeta codificada?
Hoy te lo explicamos con claridad, sin tecnicismos innecesarios y con ejemplos concretos.
La codificación convierte un trozo de plástico en una herramienta útil
Codificar una tarjeta consiste en grabar información en ella para que pueda ser leída por un dispositivo y realizar una acción concreta: abrir una puerta, registrar una entrada, autorizar un pago o conceder acceso a un recinto.
Existen varias tecnologías para almacenar esa información, y es importante conocerlas para elegir la más adecuada según el caso.
Banda magnética, chip y RFID: ¿qué diferencias hay?
En el mundo de las tarjetas codificadas existen tres grandes tecnologías. Cada una tiene sus ventajas, limitaciones y usos recomendados.
Banda magnética: la clásica
Es la más conocida y también la más económica. Esa franja negra (o marrón) que ves en la parte trasera de muchas tarjetas está formada por tres pistas que almacenan datos en forma de patrones magnéticos.
Ventajas:
- Muy barata de producir.
- Fácil de programar y leer.
- Compatible con la mayoría de lectores del mercado.
Inconvenientes:
- Los datos no están cifrados y pueden copiarse con relativa facilidad.
- Con el tiempo, el magnetismo se degrada y puede borrarse por contacto con imanes o uso intensivo.
- La capacidad de almacenamiento es muy limitada.
¿Dónde se usa? En lugares donde la seguridad no es crítica y el coste por unidad es determinante, como en hoteles (llaves de habitaciones), gimnasios, clubes o billetes de transporte.
Un ejemplo: un hotel de 200 habitaciones usa tarjetas con banda magnética porque son económicas, se reprograman para cada cliente y no pasa nada si hay que reemplazarlas cada cierto tiempo.
Chip (de contacto)
Un paso más allá está la tarjeta con chip. En lugar de una banda magnética, incorpora un circuito integrado que almacena y procesa información.
Ventajas:
- Más segura que la banda magnética.
- Mayor capacidad de almacenamiento.
- Puede gestionar procesos más complejos (como validaciones o encriptado).
¿Dónde se usa? En tarjetas bancarias, identificaciones oficiales o accesos a zonas sensibles en empresas o laboratorios.
RFID (contactless)
Aquí ni siquiera hace falta deslizar ni introducir la tarjeta. Basta con acercarla a un lector y la información viaja por radiofrecuencia.
Ventajas:
- Muy cómoda y rápida: ni siquiera tienes que sacarla de la cartera.
- Más segura frente a copias que la banda magnética.
- No sufre desgaste por contacto.
¿Dónde se usa? En tornos de metro, accesos a oficinas modernas, pagos contactless o acreditaciones VIP en eventos.
Usos reales de las tarjetas codificadas
Las tarjetas codificadas están por todas partes, aunque a menudo pasen desapercibidas. Estos son algunos de los usos más habituales:
- Control de acceso: En hoteles, oficinas, gimnasios, colegios o recintos privados. La tarjeta abre puertas, barreras o tornos únicamente a quienes tienen permiso.
- Pago: Desde las tarjetas bancarias a monederos recargables en colegios, cafeterías o eventos.
- Registro y control horario: Para fichar entradas y salidas de empleados o registrar quién accede a una zona concreta y cuándo.
En definitiva, cualquier situación que requiera identificar a una persona y concederle un acceso —físico o digital— puede resolverse con una tarjeta codificada.
¿Cuándo merece la pena invertir en codificación?
Si solo buscas una tarjeta con nombre y logotipo para identificar a alguien visualmente, probablemente una impresión básica te baste.
Pero si quieres que esa tarjeta abra puertas, almacene saldo, registre entradas o garantice que solo personas autorizadas acceden a determinadas zonas, no hay duda: necesitas codificarla.
¿Y qué tecnología elegir? Depende:
- Para usos temporales y económicos, la banda magnética sigue siendo perfecta.
- Para mayor seguridad o donde la información sea más sensible, mejor optar por chip o RFID.
- Para máxima comodidad y rapidez, sin desgaste por contacto, elige RFID.
En cualquier caso, lo más importante es que analices tus necesidades concretas: qué nivel de seguridad, qué presupuesto, qué frecuencia de uso y qué expectativas tienes sobre durabilidad.
En okcard.es podemos ayudarte a elegir la mejor opción según tu caso, explicarte ventajas e inconvenientes de cada sistema y encargarnos de todo el proceso para que no tengas que preocuparte por nada.
Si necesitas tarjetas codificadas —o si todavía no sabes exactamente cuál elegir—, no dudes en contactarnos. La codificación adecuada marca la diferencia entre una tarjeta que solo decora y una que realmente funciona.
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